La calidad en una traducción no tiene precio

Contratar los servicios de un buen profesional se hace imprescindible a la hora de traducir un documento

A pesar de que vivamos rodeados de traducciones y de que los traductores llevan siglos haciendo que la gente que habla distintas lenguas se pueda entender, a menudo no le damos importancia a la gran labor que hacen estos profesionales. De hecho, son muchas las personas que piensan que es posible obtener una buena traducción gracias a cualquier traductor automático que podamos encontrar en Internet. Sin embargo, la realidad es más bien la contraria, como sabrá cualquier persona que ya haya podido disfrutar de un buen texto traducido o de un buen servicio de traducción en Madrid. Si a esto le sumamos además las peculiaridades que tienen ciertos tipos de textos que harán que necesitemos a un profesional cualificado, como puede ser el caso de la traducción jurada y de los traductores jurados en Madrid, sin duda alguna será más que necesario recurrir a los servicios de un buen profesional.

La traducción: una profesión en la sombra
Aunque acabamos de comentar la importancia que tiene contar con un buen traductor profesional, es cierto que muchas veces la labor del traductor se queda en un segundo plano, entre otros motivos porque se le da más importancia al autor del texto original que al “autor” (en este caso, el traductor) del texto traducido. No obstante, y pese a que esa invisibilidad sea parte del trabajo del traductor, eso no quiere decir que su labor no sea necesaria o que no debamos buscar una serie de características antes de contratar los servicios de un buen traductor. En ese sentido, será fundamental que contemos con un profesional nativo, que traduzca a su propia lengua materna y que tenga formación reglada en el campo de la traducción, lo que nos asegurará que conocerá las técnicas necesarias que luego tendrá que implementar en el texto. De hecho, hablar un idioma no es lo único que hay que saber para poder realizar bien una traducción sino que también será fundamental tener una serie de conocimientos teóricos (sobre gramática, léxico, sintaxis, etc.) y de conocimientos prácticos (la búsqueda de recursos, la documentación previa, etc.) que marcarán la diferencia entre una buena y una mala traducción. Además de eso, si contratamos los servicios de una agencia de traducción, deberemos asegurarnos de que cumplen con las normativas internacionales relacionadas con la calidad de este tipo de servicios (en especial, las normas ISO 9001 e ISO 17100) así como tener acceso de forma clara y desde el primer momento a las tarifas que nos cobrarán por el servicio. Es más, lo habitual será contar con un presupuesto previo en el que consten todas las características que van a rodear al encargo (longitud y tipo de texto, precio por palabra o por página, plazo de entrega, si incluye o no algún extra como por ejemplo la maquetación o la corrección del texto, etc.) para que así podamos decidir si contratar o no esos servicios.

Interpretación y traducción: dos profesiones distintas

Por otro lado, es bastante habitual pensar que la traducción y la interpretación son dos profesiones similares cuando en realidad lo único que comparten es el hecho de que gracias a ellas podemos entendernos con gente de cualquier parte del planeta. En ese sentido, un intérprete tiene que conocer una serie de técnicas de interpretación que le permitirán hacer esa “traducción” oral y directa a medida que dos o más interlocutores hablan. Por este motivo, y al igual que ya hemos mencionado con la traducción, será fundamental contar con profesionales especializados, que conozcan toda la teoría que hay detrás de una buena interpretación y que sepan darnos un servicio acorde a lo que necesitamos, como los de estos intérpretes en Madrid. Sin olvidarnos, claro está, de las cuestiones legales relacionadas con la calidad y con el presupuesto inicial que ya hemos mencionado.

Las traducciones juradas u oficiales

Finalmente, no podíamos dejar de mencionar un tipo de traducción que tiene unas características especiales y que dotan al texto traducido de un carácter oficial, al igual que lo tiene el texto original: las traducciones juradas. Para aquellos que no sepan de qué se trata, son un tipo de traducciones que incluyen la firma y el sello del traductor jurado, así como una fórmula de inicio y de cierre establecidas, que suelen ser habituales a la hora de presentar la traducción de un documento con carácter legal o oficial (por ejemplo, un diploma o un certificado médico). Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurre con las traducciones generales, estas traducciones solo las podrán hacer traductores especializados, como los de este servicio de traducción oficial en Madrid, y que hayan sido habilitados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación para ello.