Lissavetzky exige que Botella muestre las ofertas completas que presentaron al Ayuntamiento las empresas de limpieza

Cumplidos diez días de la huelga de limpieza viaria en Madrid, los madrileños no conocen los detalles del cambio de modelo de contratación que ha originado el conflicto. El grupo municipal socialista ha pedido reiteradamente equipo de Gobierno copias de las ofertas que presentaron las distintas empresas aspirantes a gestionar el servicio. No ha obtenido respuesta alguna.

Hoy, el portavoz del PSOE en el Consistorio, Jaime Lissavetzky, ha explicado que su grupo ha requerido, una vez más, los documentos en el registro municipal, estableciendo un plazo de cinco días para su entrega. En caso contrario, ha añadido, el PSOE se verá obligado a recurrir a un notario para extraer la información que se les niega. Para Lissavetzky, las ofertas presentadas por las empresas son claves en esta cuestión, ya que servirán para dirimir si la alcaldesa Ana Botella ha obrado con incapacidad o, por el contrario, ha mentido directamente a los madrileños. “Si además de ocultar información, ha mentido, tanto la regidora como el delegado del área de Medioambiente, Diego Sanjuanbenito, deben dimitir mañana mismo”, ha subrayado. En el pliego de condiciones que marcaba la información que debían presentar las empresas aspirantes se especifica que uno de los elementos que deben valorarse son los puestos de trabajo. Ante este dato, Lissavetzky concluye que las ofertas debían especificar la plantilla con la que pensaban contar. Bastaría con comparar la cifra expuesta en los contratos y el número de trabajadores del servicio antes de la entrada en vigor de los nuevos contratos. Si el número es inferior, resultaría claro que el Ayuntamiento podía deducir con facilidad cuántos despidos iba a provocar “este cambio de modelo de contratación neoliberal que Ana Botella defiende a capa y espada”, ha apuntado Lissavetzky. Según ha explicado el portavoz, ayer la propia alcaldesa negó este extremo en rueda de prensa sin aportar más datos. Se abren así dos posibilidades: la primera, que la alcaldesa hubiera mentido ayer a los madrileños. Y la segunda, que dichas ofertas no incluyan el dato relativo a los trabajadores, lo cual podría suponer que se presentaron sin las clausulas cubiertas.