El Retiro recupera sus tradicionales olmos gracias a nuevos árboles resistentes a la grafiosis

El delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha participado en los Jardines del Buen Retiro en la plantación de 50 olmos resistentes a la grafiosis, una enfermedad que en los años noventa causó la desaparición de casi todos los árboles de esta especie en las ciudades españolas.

Los ejemplares plantados proceden de varios clones resistentes a la enfermedad, localizados en el mismo Retiro y en la Dehesa de la Villa y donados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que proporcionó varias parcelas de terreno para una investigación de la Escuela de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid. El delegado de Medio Ambiente y Movilidad ha destacado la exitosa colaboración que se ha dado entre el Ministerio, la Escuela de Ingenieros de Montes y el Ayuntamiento de Madrid.

A los 50 ejemplares de El Retiro se suman 368 que se han plantado en la Casa de Campo y 113 en las riberas del río Manzanares. También hay varios olmos resistentes a la enfermedad en el parque del Oeste y la Dehesa de la Villa. Se trata de árboles de gran porte que ofrecen mucha sombra en los parques y están ligados a los sotos, riberas y jardinería histórica, así como a las alineaciones de carretera y de ciudad.

La investigación de la Escuela de Ingenieros de Montes, dirigida por el profesor Luis Gil, se inició hace 30 años y ha concluido con gran éxito al encontrarse varios clones resistentes, ente ellos los del Retiro y la Dehesa de la Villa. Los descendientes de estos primeros olmos también se están plantando en diversas zonas de España.

Una enfermedad causada por un hongo

La grafiosis, conocida desde 1917 en Europa, es una enfermedad que posiblemente llegó de Asia durante la I Guerra Mundial y causó una importante mortalidad de olmos. Más tarde se hizo endémica y el hongo causante se transformó en el Ophiostoma novo-ulmi, que puede causar la muerte del árbol en uno o dos años.

Esta última variante del hongo apareció en Andalucía en 1985 y rápidamente se expandió por todo el país. En los años noventa afectó a casi todas las provincias españolas y se dividió en dos cepas de grafiosis muy agresivas y dañinas para los árboles, lo que hizo sospechar que podría llegarse a la extinción de esta especie.

Después de varias líneas de investigación, finalmente se buscaron olmos que habían estado en zonas atacadas por el hongo y pudieron sobrevivir a la enfermedad. Estos ejemplares, entre ellos los de El Retiro y la Dehesa de la Villa, tienen genes de resistencia que garantizan la permanencia de la especie.