Natalia Menéndez estrena en Naves del Español Las dos en punto, de Esther Carrodeguas

La Sala Fernando Arrabal A de Naves del Español en Matadero, espacio del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, acoge, del 22 de abril al 23 de mayo, el estreno en castellano de Las dos en punto, obra escrita por Esther Carrodeguas, dirigida por Natalia Menéndez y protagonizada por Mona Martínez y Carmen Barrantes, que nos invita a descubrir las figuras de las conocidas como Marías de Santiago de Compostela: Maruja y Coralia Fandiño Ricart, dos hermanas costureras que durante décadas formaron parte del paisaje de la ciudad, pero cuyos rostros -excesivamente maquillados- escondían una historia de crueldad, maltrato y sumisión tras la guerra civil.

La autora ha presentado esta mañana también a los medios la edición del texto en castellano, publicado por Ediciones Invasoras, cuyo original en gallego recibió el Premio Abrente de Teatro MIT Ribadavia 2015.

Las dos en punto supone un ejercicio de justicia poética que arroja luz sobre la difícil época que les tocó vivir a Maruja y Coralia. En palabras de la autora, Esther Carrodeguas, se trata de “un cuento empapado de violencia institucional, ideológica, política, social, económica, machista, de género y sexual”. Pero la de Maruja y Coralia es también una historia de valentía. “De coraje, lucha, irreverencia, desobediencia civil y dignidad. En una palabra: de libertad. Una historia sobre la locura necesaria para vivir en este mundo de locos”.

Maruja y Coralia Fandiño Ricart paseaban por su ciudad día tras día a las dos de la tarde, siempre el mismo recorrido, en la capital gallega, una ciudad cuya burguesía las castigó y ultrajó por tener unos hermanos anarquistas, condenándolas a la exclusión. “Fueron burladas, violentadas, insultadas, silenciadas; fueron rojas, fueron putas, fueron nada. Fueron hambre. Pero nadie las pudo parar. No dejaron nunca de caminar. Y nunca es nunca: es que aún están caminando”, añade la autora. Tras su muerte en los 80, la pareja de hermanas siguió caminando en el imaginario colectivo y, en 1994, el escultor César Lombera las inmortalizó, caminando, en la Alameda compostelana.

Su directora, Natalia Menéndez, apunta que con Las dos en punto “entramos en un terreno poético sonoro o, como la autora lo define, una fantasía terrorífica; una tragicomedia de dos mujeres que sufrieron ser efectos colaterales de una guerra. Pese a su desdicha, ellas buscaron la manera de mantenerse dignas, de no ser sumisas, de no avergonzarse y de no ocultar quiénes eran. Fueron grandes costureras, pero la guerra civil truncó sus carreras. Ellas caminan con un aire infantil, insolentes, orgullosas, estrafalarias, singulares y maquilladas en extremo. Se convierten en bufonas de una sociedad que se ríe de ellas y con ellas, y nos cala más hondo. Entendemos que esto que les pasa les ha sucedido a millares de mujeres en el mundo y que, al concretar, esta historia se hace más universal”.

El montaje ofrece esa poética, ese humor y esa tragedia de múltiples maneras. “Con unas grandes actrices, con el vídeo que apunta, que documenta, que sueña, el espacio que parece que camina con ellas, con la luz que las guía, las detiene, las inunda. Las décadas de los 50 y los 80 pasan ante nosotros con el vestuario, con bailes regionales, silencios abruptos y espacios sonoros que nos muestran la punta del iceberg, un puzzle, para que cada espectador lo complete”, dice la directora.

Muchos son los temas que aborda Las dos en punto, entre ellos, el espanto de la guerra y sus daños colaterales, la dignidad, la esperanza, la rebeldía y la represiva educación patriarcal. Y lo hace a través de una mezcla de estilos que van del realismo poético al minimalismo, del teatro documento al teatro del absurdo, para narrar la biografía de dos mujeres que se negaron a ser invisibles y que sacaron su pundonor y curiosidad a la calle hasta el fin de sus días.

Las dos es punto es una coproducción del Teatro Español y Octubre Producciones que cuenta con escenografía y vestuario de Elisa Sanz, diseño de iluminación de Juanjo Llorens, diseño de videoescena de Álvaro Luna, espacio sonoro de Ana Villa y Juanjo Valmorisco, música de Ana Villa y movimiento escénico de Mónica Runde (10&10).

La función accesible de Las dos en punto tendrá lugar el viernes 30 de abril.

Este espectáculo está sujeto a JOBO, Joven Bono Cultural, para jóvenes entre 16 y 26 años.